Estanc 8 de Figueres Florenci Vergés y Sandra Cervera están al frente del estanco número 8 de Figueres, situado en la Avda. Marignane número 28. El local abrió puertas el 27 de abril de 2009; aunque sus propietarios ya tenían una larga experiencia al frente de este tipo de negocios con un estanco en la plaza Triangular.

El actual estanco ha ampliado considerablemente su radio de alcance de productos desde ese negocio inicial y en sus 80 metros cuadrados hoy se pueden encontrar más de 2.400 artículos. Aparte del tabaco, hay una cava dedicada al puro, una selección de librería, papelería, artículos de ofimática, periódicos y últimamente, con la nueva ley que les permite vender más productos, también hay un pequeño minimarket con productos de alimentación. A día de hoy, trabajan seis personas, en Florenci y Sandra y cuatro trabajadores más.

 

La intención de todo ello, como explica en Florenci, es que haya contacto con el cliente; "Nos gusta poder conocer a nuestros clientes y hablar con él, y la posibilidad de vender otros productos, nos facilita mucho esta tarea".

Florenci hace referencia al problema que arrastran al mayoría de estancos, que, explica, viven desde hace años una perdida de ventas, pero debido a que muchos de ellos están ubicados en espacios pequeños, les cuesta poder adecuarse a posibles cambios.

Fue en previsión de este futuro, que en 2009 se trasladaron junto a la carretera N-II, una ubicación que les obligó también a cambiar sus horarios y hábitos. "Sería absurdo estar fuera de la yema del huevo de Figueres y hacer horario de comercio tradicional", explica en Florenci. Por esta razón, abren puertas a las 7 de la mañana ininterrumpidamente hasta las 20:30 de la noche, de lunes a sábado; y los domingos de 7 de la mañana a 2 del mediodía.

Tal y como nos cuenta, ahora los flujos de gente son diferentes y vienen marcados por la circulación en la carretera; "Trabajamos mucho, por ejemplo, de 7 a 10 horas de la mañana", un horario que el centro de la ciudad se considera malo ", dice en Florenci. "Hay días que a las 7 de la mañana, cuando subimos la persiana, ya hay gente que espera en la calle", sentencia el estanquero.

Respecto a su clientela, dice que son todos gente del barrio, y pasantes de la carretera, algunos de los cuales franceses, aunque estos, lo mismo que en el resto de la ciudad, se han ido reduciendo considerablemente en los últimos años.

En definitiva, en Florenci nos habla de cómo se han sabido adaptar a los nuevos tiempos, apostando por ampliar el modelo de negocio, cambiar radicalmente la ubicación, así, para poder seguir creciendo y dando servicio al público.